‘Orden de alejamiento’ a los supermercados británicos para fomentar la competencia
Actualizado lunes 05/05/2008 10:02
ELMUNDO.ES
MADRID.- Las cuatro grandes cadenas comerciales británicas, Tesco, Sainsbury’s, Asda y Morrisons, sólo podrán construir un nuevo supermercado cerca de otro si ambos están a más de 10 minutos en coche de distancia y su unión no supera el 60% de la cuota de mercado de la zona.
Diez años después de que se lo encargase la Oficina de Comercio Justo, la Comisión de Competencia Británica ha anunciado un paquete de medidas para potenciar el libre mercado en las Islas, según informa ‘The Guardian’.
Sin embargo, la iniciativa parece no haber convencido a los pequeños comerciantes. Aunque las medidas evitarán que los supermercados de más de 1.000 metros cuadrados absorban todo el gasto de los ciudadanos, el temor es que las grandes cadenas responderán con la construcción de redes de tiendas de menor tamaño en las grandes vías de las ciudades.
A las protestas de las pequeñas tiendas se han sumado las de los grupos ecologístas y de consumidores. “El informe de la Comisión ha perdido la oportunidad de apoyar los comercios“, asegura Sandra Bell, responsable de campaña de ‘Amigos de la Tierra’.
La Asociación de Tiendas de Conveniencia, en la que participan aquellos establecimientos pequeños que venden de todo a todas horas, también lamenta la oportunidad perdida. “La Comisión ve la competición en el mercado de comestibles como una pugna entre las cuatro grandes cadenas. Este acercamiento ignora la extrema necesidad de que exista una gran variedad de vendedores y almacenistas”, dijo el director de la organización, James Lowman.
Por otra parte, la Comisión de Competencia apuesta por la creación de una figura que proteja a los agricultores y los pequeños distribuidores, aunque niega que hasta ahora las cuatro cadenas hayan empujado fuera del negocio a sus pequeños rivales.
“Generalmente hay buenas alternativas y una fuerte competencia entre vendedores, pero en algunas zonas las tiendas locales sufren pérdidas porque no compiten nada”, explica Peter Freeman, responsable de la Comisión de Competencia.
La figura propuesta por la Comisión para defender a los agricultores y distribuidores deberá velar, según el organismo, por un código de buena conducta para las negociaciones de los supermercados. Para cumplir su misión con eficacia, la Comisión dotará a este personaje de la competencia de dirimir disputas y de poder registrar la cuantía de las transacciones que pacten tiendas y distribuidores.
Sin embargo, la idea no ha gustado a las grandes cadenas. “La propuesta del nuevo código de conducta y la figura que vele por él le costará a la industria cientos de millones”, lo que repercutirá “en precios mayores para los consumidores”, advierte Andy Bond, director de Asda, compañía controlada por el gigante Wal-Mart. “Puede ser contraproducente para la competencia”, agrega Sir Terry Leahy, director de Tesco.
De cualquier manera, parece que no todo iba mal hasta ahora, según la Comisión de Competencia. “Nuestra conclusión es que un mercado en general competitivo no es incompatible con que ocurran algunas actuaciones anticompetitivas, tanto ahora como en el futuro, pero si esto ocurre serán investigadas a fondo”, concluyó Freeman, responsable de la Comisión.